Activistas saldrán «por el aborto seguro y gratuito, por la ESI y por vidas dignas, contra las derechas, el ajuste y el Fondo Monetario Internacional».
Bajo el grito «La libertad es nuestra», mujeres, diversidades, activistas independientes y organizadas saldrán a las calles el próximo jueves «por el aborto seguro y gratuito, por la ESI y por vidas dignas, contra las derechas, el ajuste y el Fondo Monetario Internacional».
«Marcho porque estoy viva», «por los derechos que nos pertenecen», «por el reconocimiento de las cuidadoras» y «para decir acá estamos», compartieron mujeres de barrios populares que el próximo 28 de septiembre pararán la olla por un rato y serán parte de la gran movilización convocada por los feminismos desde Plaza de Mayo hasta el Congreso, con réplicas en distintas partes del país.
La marcha, convocada para las 16 de este jueves, fue gestada a lo largo de un mes en asambleas por cientos de mujeres y diversidades en el espacio Ni Una Menos del barrio porteño de Montserrat y en la sede de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Economía Popular (UTEP), donde se posicionaron «contra las derechas» y gritaron «la libertad es nuestra».
«No es que quiera ir, tenemos que ir. Todos. Por los derechos que nos pertenecen, para que no se nos prive de nada, porque tienen que saber que nosotras estamos ahí. Y tenemos que ser un montón y ser fuertes», dijo María Guadalupe Flores, una mujer de 53 años que vive hace 13 en el asentamiento La Carbonilla del barrio porteño de Paternal.
María nació en el pueblo de La Florida, en Salta, donde vivió hasta sus 14 años cuando huyó con un novio para escapar de las violencias y abusos que sufría.
«Yo quería salir de mi casa, siempre había querido irme y no volver nunca más en mi vida. Y así fue: por suerte, me escapé de todo», contó la mujer, quien ya en la ciudad de Buenos Aires formó pareja con un hombre que ejerció violencia de género sobre ella.
«Antes ibas a denunciar y el policía te decía ‘si no te gusta, andate’. Y yo decía ‘¿a dónde?’ Tenía que volver ahí, no tenía otra», contó María.
La violencia se mantuvo hasta que el hombre falleció. «Yo creo que ahí fue cuando me liberé. Empecé a cambiar: dije ‘bueno, ya nadie me va a controlar'», expresó, sentada en su casa, donde una cocina industrial enciende al menos cuatro ollas grandes cada semana.
Durante la pandemia por coronavirus convirtió su hogar en un comedor para el barrio que cada sábado brinda viandas a 180 bocas, y cada quince días abre sus puertas para ser lugar de encuentro de mujeres que comparten sus vivencias y tratan de «ayudar a las que están pasando por algo malo», mientras se van vaciando varios termos de mate.
«Me gusta que nosotras las mujeres hayamos avanzado. Dimos el paso y nos plantamos. Es por toda la fuerza que hicimos nosotras», dijo María, quien resaltó que «el aborto sea legal» ya que «las mujeres se morían porque hacían cosas ocultas», y que exista la educación sexual integral (ESI), mientras reclamó por el reconocimiento a las cuidadoras y a quienes cocinan para los barrios.
«Antes en la escuela no se hablaba nada de sexualidad porque era como un pecado. No te decían cómo cuidarte, no te hablaban de la menstruación. Y ahora sí lo hacen. Está bueno que les enseñen porque hay veces que no pueden hablar con la madre o la tía de esas cosas, capaz que a uno le da vergüenza», reflexionó.
Entre el 70% y el 80% de los niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 14 años pudieron comprender que fueron abusados después de recibir clases de ESI, informó el Ministerio Público Tutelar (MPT) de la ciudad de Buenos Aires, según datos desprendidos del análisis de las declaraciones de jóvenes que fueron víctimas o testigos de delitos.
Para Morena Belén Di Croce Malagrino, una joven de 24 años del barrio Presidente Illia de la zona de Bajo Flores, es necesario «seguir visibilizando y defendiendo lo conseguido hasta acá» y expresó que «en el contexto actual tenemos que luchar más que nunca para que todo lo construido no nos lo destruyan ni nos vuelvan a invisibilizar».
Este 28S saldrá a las calles para defender lo conquistado y también para exigir «más recursos para poder informarnos», como «la ESI, que es ley desde el 2006 y no se ejerce adecuadamente», mientras pedirá por «soluciones urgentes para la contención y resguardo de las compañeras que sufren situaciones de violencia».
«Marcho porque estoy viva, porque puedo contarla, por las que ya no están acá, pero siguen entre nosotres», afirmó.
Durante el 2023 ocurrieron 206 femicidios, lo que equivale a un asesinato cada 28 horas, indicó el observatorio Ahora que sí nos ven, con datos hasta septiembre de este año.
