El incumplimiento de la obligación alimentaria en la Provincia de Buenos Aires

Este trabajo aborda la problemática que a través de más de 6.000 mujeres encuestadas, determinó que más de la mitad de las mujeres bonaerenses no reciben la obligación alimentaria.

La obligación alimentaria es un derecho de niñas, niños y adolescentes destinada a garantizar su cuidado y crecimiento. Su incumplimiento es violencia económica, profundiza la feminización y la infantilización de la pobreza.

El@MinMujeresPBA presentó, en 2022, un informe, que a través de más de 6.000 mujeres encuestadas, determinó que más de la mitad de las mujeres bonaerenses no reciben la obligación alimentaria.

Más de la mitad de las mujeres encuestadas (51,2%) indica no percibir ningún tipo de aporte por parte del progenitor de sus hijas y/o hijos. Dentro del grupo de encuestadas que indican que el progenitor aporta dinero en concepto de obligación alimentaria (41,2%), un 24,9% menciona que es
realizado de manera regular y un 15,3% de manera irregular. Es decir, más de la mitad de las encuestadas (66,5%) no recibe obligación alimentaria, o sólo la percibe eventualmente. En una notable menor proporción (7,9%),las mujeres señalan que el progenitor cumple con sus obligaciones alimentarias a través de la cobertura de gastos y necesidades de manera directa. Por otra parte, la gran mayoría de las encuestadas indicó que en los casos en que el progenitor cumple con sus obligaciones alimentarias a través de dinero, el monto resulta escaso o alcanza a cubrir solo algún
gasto o necesidad particular. El dato más significativo, sin dudas, es que solo el 10% considera que es suficiente para cubrir todos los gastos y necesidades de niñas, niños y adolescentes.


Obligación alimentaria y corresponsabilidad en los cuidados

El incumplimiento de las obligaciones alimentarias no solo se expresa en las necesidades materiales cotidianas (alimentación, vestimenta o salud de niñas, niños y adolescentes), sino que supone también el desligamiento respecto a las responsabilidades de cuidado y crianza por parte de los progenitores. La ausencia de los progenitores varones en las responsabilidades de cuidado es transversal a los distintos sector sociales. No obstante, golpea con mayor dureza a los hogares monomarentales de los sectores populares, produciendo efectos negativos en las condiciones de vida y la salud de las mujeres.

Organización del cuidado y principales estrategias

La principal estrategia para garantizar las respuestas a estas necesidades se encuentra en el cuidado a cargo de familiares y amistades (35%) y, en segundo lugar, a cargo de la propia encuestada (23%). En muchos casos, las hijas e hijos mayores son quienes se encargan de sus hermanas y hermanos menores. En un 5% de las respuestas se identifica la contratación de una persona
como única modalidad para cubrir los cuidados. Aunque gran parte de las encuestadas identifica el rol de cuidados que cumplen las guarderías, jardines y escuelas, esta opción solo representa el 4% de las respuestas. Dentro de la categoría “dos estrategias o más” (23%), se combinan las modalidades anteriores. Es decir, prima la combinación entre cubrir el cuidado por su parte, contar con la ayuda de familiares y contratar una cuidadora o una institución (jardín maternal, espacios para la primera infancia). En los casos en que las encuestadas responden que los padres sí están presentes en el cuidado, se observa una combinación con otras modalidades. Sin embargo, la opción del cuidado a cargo de los progenitores como estrategia principal sólo alcanza al 10%. En estos últimos casos existe una división estereotipada de tareas: los padres se ocupan más de las actividades de ocio de las niñas y niños (pasear, compartir algún evento, pasar tiempo libre los fines de semana), mientras que las tareas de cuidado que se relacionan con actividades rutinarias (tareas escolares, control médico, alimentación, higiene), siguen recayendo sobre las mujeres. Cuando no se cuenta con una red familiar para dar respuesta a la necesidad de cuidados, las mujeres recurren a las redes territoriales, también
conformadas por mujeres. Las entrevistas a referentas de organizaciones sociales dan cuenta de la importancia de los cuidados comunitarios que se despliegan en los barrios populares, pues atienden las demandas de los hogares de menores ingresos.

Obligacion alimentarias y violencias por razones de Genero

El incumplimiento del pago de la obligación alimentaria es una forma de ejercer la violencia por razones de género, de tipo económica, que produce pérdida de autonomía de las mujeres. Cuando el control del dinero recae en los varones (ex cónyuges y/o parejas), el cumplimiento, o no, de la obligación alimentaria, se transforma en una herramienta de manipulación, extorsión y dominio. El incumplimiento constituye un motivo significativo para la continuidad de prácticas de control y subordinación de las mujeres, luego de producida la separación. Diversos tipos de violencias forman parte de las dinámicas de negociación de la obligación alimentaria. Entre ellos, podemos reconocer
los siguientes:
Violencia física: El reclamo de la obligación alimentaria opera como un disparador, o una forma de reeditar situaciones de violencias, sobre todo en los casos donde los varones ejercían violencia física previamente.
Violencia económica: La negativa a brindar medios suficientes para que las mujeres puedan cuidar adecuadamente de hijas e hijos genera empobrecimiento, y le impide a las mujeres desarrollar autonomía económica.
Violencia psicológica: El uso y control del dinero por parte de los varones, en caso de ex cónyuges, es utilizado como medio para manipular y continuar -más allá de la separación-, y como un ejercicio de control de las relaciones sexo-afectivas de las mujeres.
Violencia sexual: Existen casos donde el incumplimiento del pago de la obligación alimentaria va acompañado de exigencias sexuales a las mujeres.

RDAM y medidas razonables del ART 553. CCYCN

La inscripción en el Registro de Deudores Alimentarios Morosos de la Provincia de Buenos Aires (RDAM) es una opción que genera obstáculos a los progenitores que incumplen con la obligación.
Constituye una norma de derecho blando, pues a través de su uso se busca compeler al cumplimiento. Requiere la solicitud de la persona interesada cuando exista incumplimiento en el pago de tres veces consecutivas, o cinco alternadas, previa intimación, de la obligación alimentaria cuya obligación conste en sentencia firme o convenio homologado. Se debe solicitar libramiento de oficio judicial en el juzgado donde tramita el proceso alimentario. Gracias a los cambios impulsados por la gestión actual, el ingreso al RDA se vio simplificado, reduciendo tiempos y posibles errores. Sin embargo, las personas entrevistadas coincidieron en que los efectos que provoca la inscripción no tienen efectividad suficiente para obligar al pago. Ello deriva en su pérdida de fuerza, y en que ya no se utilice tanto.
Una dificultad que no puede ser soslayada radica en que el 69,4% de las encuestadas ignora la existencia del Registro de Deudores Alimentarios Morosos. Y que, entre las personas que sí lo conocen, hay quienes no saben específicamente lo que implica el ingreso a este. Dentro de las "medidas razonables" habilitadas por el artículo 553, pueden contemplarse una variedad de situaciones que funcionan como presión para que el progenitor cumpla. Poder construir esas medidas depende de
la información sobre el deudor con la que se cuente, a partir de lo que la mujer pueda aportar, y de la creatividad del profesional del derecho para poder pensar estas estrategias. Sin embargo, el uso de estas medidas aún no logra ser suficiente para obligar al pago en todos los caso.