En la lectura de la sentencia pública en los Tribunales de San Martín, los tres acusados por el femicidio fueron condenados a prisión perpetua. La ministra de Mujeres, Políticas de Género y Diversidad Sexual, Estela Díaz, acompañó a la familia de Araceli Fulles.
La ministra Estela Díaz junto a la subsecretaria Flavia Delmas y familiares de víctimas de femicidios, acompañaron a la madre de Araceli Fulles, Mónica Ferreyra, en la lectura de la sentencia pública en los Tribunales de San Martín, donde los tres acusados por el femicidio fueron condenados a prisión perpetua.
Araceli Fulles fue asesinada en 2017 en la localidad de José León Suárez, partido de San Martín, a los 22 años. Fue encontrada muerta bajo escombros en el patio de la casa de Darío Badaracco. Araceli había sido vista con vida por última vez la madrugada del 2 de abril de 2017, en una plaza cercana a su casa. El último contacto con su familia fue un mensaje que le envió a su mamá diciéndole: “Vieja, prepará las cosas para el mate que estoy yendo para casa”.
Araceli nunca apareció y su cuerpo fue hallado 25 días después tras la intervención de perros pertenecientes a los Bomberos Voluntarios de Punta Alta.
El juicio por el femicidio comenzó en septiembre del 2021 y los tres principales implicados -acusados por el delito de “homicidio agravado por femicidio y por la participación de dos o más personas”- fueron penados por la Justicia con la condena de prisión perpetua.
El fallo del Tribunal Oral en lo criminal (TOC) 3 de San Martín recayó sobre Carlos Casalz, Hugo Cabañas y Marcelo Escobedo, para quienes también se ordenó su inmediata detención.
En los alegatos, tanto la fiscal Mariana Piwarczuk como el abogado representante de la familia de la víctima Diego Szpigiel habían solicitaron la pena de prisión perpetua solo para esos tres acusados ya que no se había logrado comprobar la culpabilidad de los otros seis.
Según el veredicto que se leyó, y que fue acompañado por la emoción del público, los tres fueron considerados coautores del «homicidio agravado por mediar violencia de género» en perjuicio de Araceli.
La audiencia se realizó en los tribunales situados en avenida Ricardo Balbín 1753, de San Martín, en el noroeste del conurbano, donde minutos antes del inicio de la misma, la madre de la víctima, Mónica Ferreyra, repartió globos violetas.
La mujer estuvo acompañada de unas cien personas, entre ellas, familiares de otras víctimas, como Daiana Ojeda y Chiara Rodríguez, asesinadas en julio de 2019 y septiembre de este año, respectivamente; ambas también en José León Suárez.
En el acompañamiento estuvieron presentes, el intendente de San Martín, Fernando Moreira, el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis, la secretaria de Mujeres, Géneros e Infancias del municipio Marcela Ferri, organizaciones sociales, más de 40 familiares de víctimas de femicidios; y del Ministerio de las Mujeres de la Nación la subsecretaria de Programas Especiales contra las Violencias por motivos de Género Carolina Varsky; la directora nacional de Protección de Víctimas de Violencia por Razones de Género Romina Chiesa; y la directora de Abordaje Integral de Casos de Femicidios, Travesticidios, Transfemicidios y Delitos contra la Integridad Sexual Natalia Chinetti.
Justo antes de la lectura del veredicto, los imputados pidieron no estar presentes en el recinto y así lo hicieron a pesar de que el tribunal les aseguró que las medidas de seguridad estaban dadas.
Y cuando se leyó el veredicto, la madre de Araceli, sentada en primera fila, rompió en llanto, al tiempo que el público aplaudió y exclamó «¡Vamos Araceli!» y «Grande Negra!».
«Los amo hijos. Se hizo justicia», expresó Mónica con la voz entrecortada y respecto de los ahora condenados señaló: «Son unos cobardes que no quisieron dar la cara».
«Esto es para todas ustedes. En cada chica que vea en la calle voy a ver a mi hija. Gracias a todos», añadió la mujer y, al retirarse de los tribunales, besó la foto de su hija pegada en la pared delantera del edificio y soltó los globos violetas hacia el cielo.
La pena impuesta por el tribunal coincidió con lo que habían solicitado en sus respectivos alegatos tanto la fiscal de juicio, Mariana Piwarczuk; como el abogado representante de particular damnificado, Diego Szpigiel.
En tanto, no fueron acusados por falta de pruebas Hernán Rodrigo Badaracco, Carlos Antonio Ibarra, Daniel Alaniz y los hermanos Jonathan y Emanuel Ávalos, quienes debido a ello resultaron absueltos.
Otro de los sospechosos, Darío Badaracco, hermano del imputado Hernán Rodrigo, había sido detenido por el hecho, pero murió el 13 de abril de 2019 luego de haber permanecido internado cinco días en un hospital de la ciudad de Olavarría, tras ser atacado a golpes y quemado con agua caliente por dos compañeros de celda en el penal de Sierra Chica.
El debate se extendió por 53 días, a lo largo de los cuales declararon casi 300 testigos en 14 audiencias en las que se intentó reconstruir minuciosamente el recorrido de Araceli y de los imputados durante la noche del hecho.
En principio, todos los acusados llegaron libres al debate oral, pero a raíz de una serie de amenazas hacia familiares de Araceli y testigos, dos de ellos fueron detenidos.
Por un lado, Casalz fue arrestado el 12 de septiembre cuando fue a votar en las últimas PASO por las elecciones legislativas, acusado de amenazar a un testigo y a la madre de Araceli, a quien le mandó un video de nueve segundos con una ametralladora diciendo «hay bala para toda la familia».
En tanto, Cabañas fue detenido dos días después, luego de que intentó ingresar a la segunda audiencia del juicio oral con un arma blanca.
Ante esa situación, el juez Martín Klobovs los procesó con prisión preventiva hasta que se dé a conocer la sentencia.
