Ludopatía: En nuestro país 7 de cada 100 personas son adictas al juego

Hoy se conmemora el Día Internacional del Juego Responsable; esta fecha busca concientizar sobre los buenos hábitos de juego y prevenir su uso compulsivo o problemático.

Especialistas destacaron la importancia de concientizar sobre la adicción al juego, conocida como ludopatía, una práctica que «arruina todos los aspectos vitales valiosos» y que suele encubrir «distintas problemáticas del sujeto», afirmaron al conmemorarse este jueves el Día Internacional del Juego Responsable.

«Se considera ludópata a una persona que tiene un impulso irrefrenable por jugar y pierde ante el juego su libertad de decir que no», explicó a Télam Harry Campos Cervera, médico psiquiatra.

Según el especialista, los adictos al juego tienen una estructura de personalidad «buscadora de emociones», y necesitan «niveles altos de adrenalina para sentirse estimulados», hecho que deriva en la incapacidad de poner un freno al juego.

«Se apegan a algo que sienten que les ayuda a olvidar y les va a otorgar de una manera muy automática la felicidad, el olvido y la sensación de que consiguieron estar sin angustia». Por este motivo, la especialista enfatizó en la importancia de aprender a «tolerar la angustia y la frustración» para evitar caer en este tipo de prácticas.

Por su parte Cervera agregó que si bien no hay una edad determinada en que se observe mayormente la ludopatía, hay una tendencia «en los jugadores jóvenes y en los jubilados», entre quienes hay -de todos modos- un diferencia en el tipo de juego. «Mientras que los jóvenes prefieren más apuestas de tipo deportiva o ruleta, las personas mayores son más propensas a tener adicción a los bingos», agregó Cervera.

«Hay una cifra que es bastante fuerte que muestra que en la Argentina hay 19 millones de jugadores, pero no quiere decir que toda esa población sea adicta», explicó Alberto Álvarez, psiquiatra y miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

Entre las actividades que se identifican con esta práctica se enmarcan los «juegos de azar, las apuestas e incluso los videojuegos». El problema, según Álvarez, no radica específicamente en cuántas horas se destinan al juego, sino en observar que no se resientan «todos los otros aspectos de la vida: los amigos, las relaciones, el estudio o el trabajo. Es como un rompecabezas», argumentó.