El gobernador destacó su lucidez y militancia hasta los 95 años y aseguró que su ejemplo seguirá siendo una guía en los momentos de duda.

En un clima atravesado por la emoción y la memoria, el gobernador bonaerense Axel Kicillof despidió a Taty Almeida, histórica referente de los derechos humanos y presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, y la definió con una frase que sintetiza su trayectoria: “Taty era inquebrantable”.
El mandatario se acercó al velatorio realizado en la sede del sindicato de telecomunicaciones Foetra, en el barrio porteño de Balvanera, donde una extensa fila de personas se congregó para darle el último adiós a una de las figuras más emblemáticas de la lucha por memoria, verdad y justicia.
“Taty siempre estaba cuando se la necesitaba”, sostuvo Kicillof en diálogo con la prensa, al recordar la presencia constante de Almeida en cada instancia clave, desde actos oficiales hasta las movilizaciones del 24 de marzo. El gobernador puso el acento en el vínculo cotidiano que mantenía con Almeida, una relación que combinaba cercanía personal y compromiso político. “Teníamos un intercambio constante por WhatsApp, me veía en la tele, me escribía y siempre te tiraba algún tip”, contó, al tiempo que remarcó su lucidez hasta el final. “Sacaba fuerzas con sus 95 años para estar acompañando”, destacó para reafirmar esa vocación militante que la acompañó hasta sus últimos días.
“Taty era maestra”, dijo Kicillof, no solo en sentido literal sino para destacar una manera de transmitir valores incluso en los momentos más duros. “Aún en los momentos más solemnes, más tristes, transmitía una sonrisa, una humorada”, agregó.
En el velatorio, realizado en Av. Hipólito Yrigoyen 3171, convergieron el lunes dirigentes políticos, militantes, organismos de derechos humanos y ciudadanos que reconocen en Almeida una referencia ética. Para Kicillof, ese legado trasciende el tiempo. “Pasa el tiempo pero queda el ejemplo, y queda la lucha”, afirmó, y planteó que su figura seguirá siendo guía “en los momentos de duda”.
Almeida fue declarada ciudadana ilustre de la provincia de Buenos Aires y en los últimos años participó en encuentros con jóvenes, donde compartía espacio con otros referentes figuras como Estela de Carlotto. Esa presencia intergeneracional aparece como uno de los rasgos centrales de su legado, la capacidad de conectar la memoria del pasado con las luchas del presente.