Condenan a 23 años de prisión por abuso sexual a Gustavo Rivas

Ya había sido sentenciado por un hecho, pero el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos juzgó que debía recibir una pena por otros siete casos que, en primera instancia, habían sido declarados prescriptos, aun cuando constituían “graves violaciones a los derechos humanos”.

La Justicia entrerriana condenó a 23 años de prisión efectiva a Gustavo Rivas, el "ciudadano ilustre" de Gualeguaychú, abogado, historiador y ex candidato a gobernador de la provincia que abusó de al menos ocho adolescentes. 

"Con la nueva condena las víctimas fueron escuchadas. A pesar de los dolores y padecimientos que sufrieron durante mucho tiempo, ahora lograrán ver que Rivas va a pagar estos males", señaló uno de los jueces del tribunal que estableció la condena. El juicio se realizó por orden de Casación, que ordenó volver a investigar hechos declarados prescriptos en un proceso previo.

Ahora, el tribunal integrado por Ignacio Telenta, Gervasio Labriola y Elvio Garzón confirmó que siete casos desestimados no prescribieron, y condenó por a Rivas por corrupción y facilitación a la prostitución de esos menores de edad.

Rivas había sido condenado en mayo de 2019 por uno de los abusos denunciados. En esa ocasión, el Tribunal de Juicio y Apelaciones de Gualeguaychú llevó adelante un juicio que duró más de un mes, durante el cual declararon más de 100 testigos. En el marco de ese proceso, Rivas fue absuelto en otros nueve casos de abuso que se le imputaban: en uno, la absolución sobrevino por el beneficio de la duda; en otro, porque el denunciante desistió de la acusación; en los siete restantes, se consideró prescripto el delito.

La fiscalía y las querellas apelaron esa decisión y, en noviembre del 2021, la Cámara de Casación Penal de Concordia ordenó que se volvieran a investigar esos hechos. "Los delitos graves deben ser castigados con una pena justa".

La nueva condena impuso a Rivas una pena de 15 años de prisión, y estableció "la pena única de 23 años de prisión efectiva", al unificarla con una anterior.

En los próximos días, el juez de Garantías Tobías Podestá deberá resolver si Rivas cumplirá la condena en su domicilio o en una Unidad Penal.

El juez Garzón explicó que para, establecer la pena, el tribunal consideró la decisión de la Cámara de Casación de Concordia, que en noviembre de 2021 ordenó un nuevo fallo, y "la legislación vigente al momento de los hechos".

Los magistrados indicaron que, además, quedó acreditado en los peritajes que las siete víctimas "habían tenido daño psíquico", y que Rivas "se aprovechó" de circunstancias como su posición en la sociedad, y la "inexperiencia y situación socioeconómica de las víctimas" para llevar adelante los abusos.

"En promedio eran menores de edad, de 14 y 15 años", detalló el juez.

La pena busca que la víctima, que "padeció durante mucho tiempo los aberrantes hechos y sus consecuencias, de alguna manera se siente escuchada", señaló el magistrado. Por eso, agregó, esos jóvenes ahora podrán ver que Rivas "lo va a pagar con una pena". 

La sentencia, advirtió Garzón, es también un mensaje de "que los delitos graves hay que castigarlos siempre con una pena justa", por lo que la sociedad verá que "estos hechos se castigan".

En el fallo de 2021, Casación consideró que los hechos "existieron y Rivas fue su autor", y que "convirtió a esos niños en sus fetiches y objetos de placer para alcanzar su propia satisfacción sexual".

Los abusos ocurrieron en las viviendas de Rivas los viernes y sábados por la noche, durante años y hasta 2011". Se trató, estableció la Justicia, de "graves atentados a los derechos humanos".

Los delitos del "ciudadano ilustre"

La denuncia contra Rivas se originó en una publicación de la revista entrerriana Análisis Digital, que reveló que entre 1970 y 2010 el abogado y "ciudadano ilustre" de Gualeguaychú llevó a unos 2.000 niños y adolescentes a su casa, en donde los sometía a abusos.

Durante esos años, Rivas se mostró siempre como un "referente cultural e histórico", algo que aprovechaba para ingresar en ámbitos donde había niños y adolescentes, como comisiones de estudiantes, cooperativas escolares, liga de fútbol, básquet y natación. 

En la Comisión Permanente de Carrozas Estudiantiles de la ciudad, por ejemplo, circulaba con tranquilidad porque, además, había sido distinguido como "miembro honorario".

Uno de los integrantes de esa comisión contó que si bien la función de Rivas era "ayudar en temas legales, iba al puerto a mirar cómo hacían las carrozas y charlaba con los chicos". "Era inevitable verlo", indicó.