Cinco años de la Ley IVE: entre el avance de derechos y las nuevas amenazas de Nación

Al cumplirse un nuevo aniversario de la Ley 27.610, referentes reconstruyen la histórica jornada de 2020 y advierten sobre intentos oficiales por desmantelar un derecho conquistado en las calles.

Una pantalla gigante de espaldas al Congreso de la Nación proyectaba el 30 de diciembre de 2020 la histórica sesión del Senado en la que se trató la Ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo.

Frente a ella cientos de mujeres y diversidades esperaban el resultado de una normativa que cambió la vida de miles de mujeres y que posicionó a la Argentina como uno de los países más avanzados en materia de derechos.

Pasadas las dos de la mañana la plaza del Congreso estalló en un solo grito, que se mezcló con lágrimas. En las plazas principales de cada provincia y cada ciudad se repetía la misma imagen. De fondo, la frase «el aborto es ley».

Julia Martino, integrante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, una de las pocas militantes que pudo ingresar esa noche al Senado, cuenta que al escuchar la aprobación salió corriendo hacia la plaza, «quería estar con todas mis compañeras», cinco años después.

Para Martino, no se hubiera podido llegar al 2020 sin ese inolvidable año de militancia en 2018. «Fue crucial para la despenalización social que veníamos buscando desde la Campaña» recuerda. «Nuestras primeras acciones se dirigieron hacia la gente en general porque era un tema muy tabú.

En 2018 ese tabú se cae, todo el mundo habla de aborto, se habla en todos lados. Todavía hay anécdotas que siguen saliendo de gente, sobre todo mujeres, que a partir de todo ese proceso de discusión en las Cámaras hablaron del aborto en su familia, que se enteraron que sus madres o abuelas habían abortado. Un debate profundo que llegó hasta esos lugares muy personales».

Las horas de debates en 2018 y 2020 posibilitaron que hoy haya por lo menos una generación que no asimila que el aborto no sea legal.

Desde que asumió el gobierno de Javier Milei, él y sus referentes amenazan con atacar una de las leyes más debatidas en la historia de la democracia argentina. El ataque no es hacia la ley, claro, es hacia la organización transfeminista.

«No creo que todo este proceso con la ley en 2018 y en 2020 sea en vano. Siempre hubo una parte de la población que cree que las mujeres somos inferiores a los hombres. Desde el gobierno esa idea está muy arraigada porque todo el tiempo están en contra de las mujeres, no nos creen y discuten hasta los femicidios. Hay que ir contra eso, mostrar los datos, las evidencias», expresa Martino.

El diciembre que se aprobó el derecho al aborto

Julia Martino fue una de las integrantes de la comisión de cabildeo de la Campaña por el Derecho al aborto. Recuerda lo trabajoso que fue aquel 2020 recuperar el debate público y apuntar al poder político.

«Fue dificilísimo. Estábamos en medio de la pandemia y desde la Campaña fuimos perfeccionando las estrategias. Para nosotros siempre fue clave dirigirnos a la sociedad y juntar ahí los consensos. Luego apuntar a la política con el proyecto propio con la movilización de siempre», recuerda.

«El proyecto era una herramienta muy poderosa porque te obligaba a hablar con diputados, diputadas, senadores y senadoras pero en 2020 lo diferente era la promesa del presidente Alberto Fernández de mandar un proyecto desde el Ejecutivo». Pero ese año, la pandemia por el Covid-19 obligó a replantear la estrategia y trabajar más con las redes sociales que tomaron un lugar importantísimo. También tuvieron que apuntar ahora hacia el Poder Ejecutivo antes que al Legislativo.

«Nosotras habíamos perfeccionado nuestro proyecto, vuelto a presentar para que esté en la mesa de discusión. La pandemia ocupaba todo el debate y era normal, pero fue presionar sobre el gobierno sin tener la manifestación en las calles», reafirma. «Había que romperse la cabeza para buscar qué cosas hacer porque sin la pata de esa movilización es como que estábamos rengas. Pero sabíamos que estaban generadas las condiciones en la sociedad, ya estaba instalado el tema y hubo también una voluntad real desde el Ejecutivo».

Que la Campaña y las acciones hayan sido federales fue fundamental. «En el Congreso las cosas son muy tensas, los votos los contás de a uno, tenés que estar encima hasta el último segundo. Están votando y los están presionando a los legisladores para que voten en contra. Eso habíamos aprendido también, que no se podía aflojar en ningún momento».

En mayo, con su ya clásica estrategias de datos falsos y argumentos mentirosos intentó vincular el descenso en la tasa de natalidad con el acceso al aborto legal. Para Julia, pensar nuevos puntos de debates es fundamental en estos tiempos. «Sabemos que la tasa de natalidad empezó a bajar hace más de diez años, 2014. Hay que estudiar mejor esa respuesta, esos argumentos no estaban en 2018. El derecho a decidir de las personas gestantes no cambió pero sí surgen argumentos que antes no teníamos y ahora tenemos que pensarlos», agrega.

Desde el NOA 

Victoria Llarens integra Socorristas en Red en Catamarca. Allí la situación es compleja porque el gobierno provincial hoy se niega a aplicar la ley. Sin embargo, desde el socorrismo rescata los cambios fundamentales que hubo con respecto al cambio social que brindó la aprobación de la ley. 

En Catamarca, cuenta Victoria, la demanda creció desde la aprobación de la ley, pero más allá de eso, rescata que transformó la mirada de gran parte de la sociedad. «Acá la palabra aborto no se podía pronunciar. Necesito hacer eso, Necesito poder sacarme esto de acá, decían. Después de la ley, y eso lo trabajamos mucho en los talleres del socorrismo, trabajamos mucho poder nombrar esa palabra, sacarla de ese lugar del miedo, del tabú, de la vergüenza», cuenta. 

Con la llegada de este gobierno, que desplazó la responsabilidad del cumplimiento de la ley todo fue dificultoso en Catamarca. «En el sistema de salud siempre hemos tenido respuestas hasta ahora, que directamente nos avisan que no se está cumpliendo con la ley».