A un año de la represión, la Justicia ratificó los cargos contra el cabo que disparó al fotorreportero. La querella exige investigar la cadena de mandos y el rol de Patricia Bullrich en el operativo.

Al cumplirse un año de la represión que dejó gravemente herido al fotógrafo Pablo Grillo frente al Congreso, la causa judicial tuvo en los últimos días un avance clave: quedó firme el procesamiento del gendarme acusado de efectuar el disparo que le provocó lesiones que pusieron en riesgo su vida. Sin embargo, la familia del fotorreportero reclama avances sobre los responsables políticos del hecho.
El 3 de marzo pasado, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó el procesamiento del cabo primero de la Gendarmería Héctor Jesús Guerrero, señalado como quien disparó una granada de gas lacrimógeno durante la marcha en defensa de los jubilados del 12 de marzo de 2025. El proyectil impactó en la cabeza de Grillo y le produjo hematomas subdurales, fractura expuesta de cráneo y una herida contusa compleja en la zona frontal del rostro, lesiones que requirieron meses de recuperación y rehabilitación.
En la investigación se determinó que Guerrero efectuó al menos seis disparos con una pistola lanzagases en forma horizontal y apuntando hacia los manifestantes, una modalidad expresamente prohibida por los protocolos de uso de ese tipo de armamento. Uno de esos proyectiles fue el que golpeó al fotógrafo.
El gendarme está procesado por el delito de lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función como integrante de una fuerza de seguridad, una imputación que quedó firme tras el fallo de Casación y que acerca el expediente a la etapa de juicio oral.
La querella, impulsada por la familia de Grillo, insiste además en ampliar la investigación hacia la cadena de mandos del operativo. Entre los nombres señalados aparecen los gendarmes Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes, que estuvieron cerca de Guerrero durante el operativo y no intervinieron para impedir los disparos. En las imágenes del operativo se observa incluso que Kozak le marca hacia dónde apuntar y luego le da una palmada en el hombro tras el disparo.
También se pidió investigar al comisario inspector de la Policía Federal Gerardo Ariel Perillo Scampini, quien se encontraba en la zona supervisando el despliegue de fuerzas; al jefe del Destacamento Móvil 6 de Gendarmería, Néstor Germán López; y al alférez Gonzalo Gabriel Goulart, encargado de impartir órdenes a los dos gendarmes que ese día tenían asignadas pistolas lanzagases.
La querella también puso bajo la lupa al entonces director nacional de Gendarmería, Claudio Brilloni, quien estuvo en el lugar tras la llegada del SAME. Según el planteo presentado en la causa, pese a conocer la gravedad de lo ocurrido no dispuso detener el operativo.
En el plano político, la familia reclama que la investigación alcance a la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien señalan como responsable del operativo y de haber ordenado cerrar la investigación administrativa interna contra el gendarme.
Fabián Grillo: “Los responsables políticos deben dar cuenta ante la justicia»
El padre del fotógrafo, Fabián Grillo, reiteró ese reclamo: “Los responsables políticos deben dar cuenta ante la justicia. Los que están juzgados son simples manos ejecutoras, pero debería irse por los mandos y los responsables políticos”, sostuvo.
También remarcó que el objetivo de la causa excede la reparación individual: “La justicia no va a mejorar la salud de Pablo, pero sí va a permitir que no vuelva a ocurrir un hecho similar”.
Sobre la recuperación del fotógrafo, aseguró que el proceso está cerca de concluir. “La salud de Pablo mejora, está bien, está mucho mejor. En cuestión de días termina su rehabilitación. Estamos esperando para recibirlo en su departamento y que pueda reencontrarse con lo cotidiano”, explicó. Luego continuará con controles y tratamientos en un hospital de día.
Fabián Grillo también vinculó el caso con otros episodios de violencia estatal en los últimos años. “La represión nunca debió haber ocurrido. Antes de Pablo hubo un Rafael Nahuel, Santiago Maldonado. Son historias que tendrían que haberse frenado en su momento”, afirmó.