La Fundación Cethus destaca la presencia y asiduidad del inmenso cetáceo en las costas de Miramar, Mar del Plata y Necochea. También advierten que aumentaron los avistajes y que no habría que acercarse al animal.
La Fundación Cethus encabeza una investigación sobre la presencia de estos cetáceos frente a las costas bonaerenses. Los resultados aseguran que el incremento de la tasa roda un 7% y por consiguiente los avistajes son más frecuentes que en el pasado.
La presencia de la ballena franca austral en las costas se fue convirtiendo en un gran atractivo. Además de su conocida área reproductiva en Península Valdés, es también frecuente observarlas en otras zonas del litoral marítimo como Miramar, Mar del Plata, Necochea, Golfo San Matías y la costa de Santa Cruz.
Desde hace unos años, durante los meses de invierno y primavera, se ve un aumento en los avistajes de la especie Eubalaena australis frente a Miramar y zonas aledañas. Esto, sumado al acceso a la tecnología, ya sea celulares o drones, hace que cada vez sea más frecuente encontrar en redes sociales que la gente comparta su presencia.
Además, gracias a los estudios realizados mediante el uso del seguimiento satelital a animales provenientes de la Patagonia (Península Valdés y Golfo San Matías), se sabe que la costa de Buenos Aires es una de las áreas utilizadas durante el invierno y parte de la primavera por la especie.
Particularmente, en la costa de Miramar, Cethus realiza relevamientos sistemáticos para conocer el uso de hábitat, información que es de suma importancia para comprender mejor su biología y ecología y así generar estrategias de conservación efectivas.
Los resultados arrojaron hasta la fecha que los meses más importantes para la observación de la especie aquí es entre julio y octubre, con un pico entre agosto y septiembre, durante su migración.
Cethus mantiene actualizado el catálogo de ballena franca austral de Buenos Aires, en el cual se registran los animales a partir de imágenes de la cabeza, donde el patrón de cayos característico de la especie permite su individualización y posterior seguimiento a lo largo de los años y áreas geográficas mediante la utilización de técnicas no invasivas.
Avistaje responsable
Dado el incremento en los avistajes registrados en años recientes, se recomienda que las observaciones se realicen siempre desde la costa y, en caso de estar embarcados, en kayak o cualquier otro elemento náutico, y encontrarse con ballenas, no acercarse a los animales y por ningún motivo molestarlos.
«No hay que olvidarse que, más allá que la ballena franca austral sea un animal tranquilo que muchas veces se acerca a las embarcaciones por curiosidad, no deja de ser silvestre, que pesa alrededor de 40 toneladas y se encuentra en su medio», remarcaron desde la fundación.
«De no manejarse correctamente y con precaución podría ser riesgoso tanto para las ballenas como para las personas que se acerquen a ellas», agregaron.
