28 de mayo, día internacional de la higiene menstrual

Por iniciativa de la  ONG Wash United se estableció el 28 de mayo el Día Internacional de la higiene menstrual. En nuestro país alrededor de 12 millones de personas menstruan todos los meses. 

Menstruación y Políticas Públicas

Desde julio del año 2020 empezó a funcionar una mesa de trabajo interministerial para abordar los problemas de la gestión menstrual, además el año pasado se presentaron 14 proyectos de Ley que buscan promover condiciones más equitativas en torno a la gestión de la menstruación. Por su parte, la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género del Ministerio de Economía presentó recientemente el informe “Justicia Menstrual: Igualdad de género y gestión menstrual sostenible”, que constituye el primer diagnóstico nacional oficial sobre las barreras económicas al acceso a estos productos. Buena parte de las consideraciones giran alrededor de los costos: en 2021, el costo de menstruar es de $3.228 (toallitas) y de hasta $4.327 (tampones) por año, según este diagnóstico. Esto equivale aproximadamente al 44 por ciento de una canasta básica o al 87 por ciento de una Asignación Universal por Hijo, según el Informe.

La pandemia del coronavirus “reforzó las desigualdades económicas preexistentes” y la “feminización de la pobreza”. La mitad de quienes no consiguen empleo hoy son jóvenes de hasta 29 años, y las mujeres en esta franja etaria son las que tienen mayores niveles de desempleo. Si bien Argentina incluye actualmente tampones y toallitas en la canasta de Precios Cuidados, todavía falta avanzar mucho en la materia. 

En este sentido, es importante recalcar que los productos de higiene menstrual pagan el Impuesto al Valor Agregado (IVA), esto es percibido como un impuesto por menstruar dado que el uso de toallitas, tampones y copas menstruales no es optativo. La eliminación del IVA ayudaría a dotar de mayor equidad al sistema tributario, otorgar mayor visibilidad a la menstruación como un factor de desigualdad y reducir el costo de estos bienes de uso exclusivo de las mujeres y personas menstruantes. En 2018, Colombia se convirtió en el primer país de Latinoamérica en quitar el IVA a los productos de gestión menstrual. 

Menstruación y medio ambiente

Las toallitas y tampones están compuestos en un 60% por pasta fluff (celulosa en copos), un material que no es biodegradable ni se puede reciclar. La composición de los PGM así como su producción y utilización a gran escala tienen un impacto ambiental directo, tanto por la contaminación como por la deforestación para la fabricación de pasta fluff. 

La Diputada Nacional Daniela Vilar  viene impulsando debates sobre este asunto, ella propone la Promoción de la Gestión Menstrual Sostenible, definiendo a los PGM (Producto de Gestión Menstrual) Sustentables como “aquellos que por sus características pueden ser reutilizables en largos periodos de tiempo disminuyendo drásticamente la generación de residuos no reciclables ni biodegradables. Son además elementos producidos con materiales que no afectan a los bosques nativos, no requieren de un uso excesivo de materiales plásticos ni la utilización de químicos contraindicados para la salud humana”. 

Bajo esta definición, caben productos tales como la copa menstrual y las toallitas reutilizables, que no se publicitan en medios masivos, ni son incentivados en su uso o producción por el Estado y, por lo tanto, aún hay un limitado acceso a ellos. La copa menstrual es el PGM más amigable con el ambiente, pero su uso es poco extendido. Por una parte, debido a su costo: adquirir una copa cuesta alrededor de $1.500 en promedio. Por otra parte, su uso requiere el acceso a una infraestructura que incluye la disponibilidad de agua corriente. El acceso a baños, privacidad, agua y otros elementos para la utilización de la copa limita su uso en algunos sectores que aún no cuentan con estas condiciones básicas.